martes, 3 de octubre de 2017

No te apartes de mí, Vicentico

Yo pensé que podía quedarme sin ti y no puedo.
Es difícil mi amor, más difícil de lo que pensé.
He dejado mi puerta entreabierta
y entraste tu sin avisar,
no te apartes de mí, oh, no.

Yo pensé que con tanta experiencia
conocías todo,
y contigo aprendí que al amor no le importa
quién sabe más...
y que el tiempo en nosotros no existe
por todo lo que veo en ti,
no te apartes de mí, oh, no, oh no.

Todo amor que yo esperé de la vida
lo he encontrado solo en ti,
y resulta que tú no estás aquí.
Esos aires de quien no sabe nada
me han sabido hacer feliz...
no te apartes de mí, oh, no, oh, no.

No pensé que ese aire inocente
me enseñase un mundo
en las cosas bonitas tan simples
que siempre me dices.
Por la falta que me haces aquí
y por todo lo que veo en ti
no te apartes de mí, oh, no, oh, no.

Todo amor que yo esperé de la vida
lo he encontrado solo en ti
y resulta que tú no estás aquí...
Esos aires de quien no sabe nada
me han sabido hacer feliz,
no te apartes de mí, oh, no, oh, no...
no te apartes de mí, oh, no, oh, no...
no te apartes de mí, oh, no, oh, no...
no te apartes de mí, oh, no.

lunes, 25 de septiembre de 2017

El cielo lloraba

ÉL
El cielo lloraba sobre la ciudad cuando te conocí.
Y tus ojos brillaban grises en medio de tu rostro cuando te vi.
Ellos se adentraron muy dentro de mí,
desnudando completamente mi alma y dejándome así:
sin poder resistirme ya a ti.
Desde ese momento decidí que eras para mí
y que nunca más te dejaría ir…

No importa cuánto cueste conquistarte.
No importa cuánto tarde en alcanzarte.
Nunca bajaré los brazos y tras de ti siempre estaré.
Por ti siempre viviré.

ELLA
Mi corazón se detuvo al verte entrar…
no podía creer que finalmente íbamos a hablar.
El musgo de tus ojos bailoteó alegre al mirar
cómo mi amor no se dejaba disimular.
  
AMBOS
No importa cuánto cueste conquistarte.
No importa cuánto tarde en alcanzarte.
Nunca bajaré los brazos y tras de ti siempre estaré.
Por ti siempre viviré.

ÉL
Tus cabellos mojados por la lluvia caían despeinados
mientras tu amplia sonrisa iluminaba todo tu rostro.
En ese momento mi corazón reconoció
que sin ti no podría ya latir.

AMBOS
No importa cuánto cueste conquistarte.
No importa cuánto tarde en alcanzarte.
Nunca bajaré los brazos y tras de ti siempre estaré.
Por ti siempre viviré.
Siempre te amaré… siempre te amaré…

sábado, 5 de agosto de 2017

El conde de Monte Cristo – Alejandro Dumas


“No hay felicidad o infelicidad en este mundo; sólo hay comparación de un estado con otro. Solo un hombre que ha sentido la máxima desesperación es capaz de sentir la máxima felicidad. Es necesario haber deseado morir para saber lo bueno que es vivir”.

miércoles, 19 de julio de 2017

Dolor, Punto y Aparte

¿Cómo puedo reciclarme otra vez?…
Demasiadas veces sufrí,
y con cada dolor un pedacito de mi interior murió.
En el pasado, aprendí a vivir de nuevo sin ese pedacito de mí
que se había ido.
Aprendí a sonreír y hasta respirar una vez más,
a convivir con la pena y a reciclarla.

Ahora estoy tan opaca por la pérdida de luz cada vez
que no me dan ganas de seguir.
Esta opresión en el pecho me está aplastando…
¿Alguna vez sentiste que una ola gigante
te golpeaba con su descomunal fuerza
y te arrojaba contra la arena mojada?
Así me siento en cada ocasión
que el recuerdo de su pérdida
me asalta en cualquier momento y lugar.


Solo un detalle, Mario Benedetti

Cuando la noche se pobló de ánimas
de ángeles de ratas y de truenos
el más cruel de los crueles
se abasteció de agravios
y los puso en los nidos y en las llagas
cuando la noche se hizo cueva
y allí albergó traiciones y pánico y rencores
el más cruel de los crueles
se enloqueció de odio y de ufanía
y luego envenenó las cañadas del valle
aniquiló nostalgias/ cerró el pálpito
amontonó cenizas/ remendó cicatrices
quiso borrar todas sus fechorías/
pero menospreció un detalle mínimo
se olvidó de olvidarse del olvido.


domingo, 16 de abril de 2017

Te quiero a las diez de la mañana, Jaime Sabines



Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.
Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.
Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?