lunes, 27 de octubre de 2014

Corazones cojos



¿Qué hacer cuándo alguien se va de nuestra vida? Cuando eso sucede, el corazón, en un primer momento, queda abierto, como traspasado por un puñal, desgarrado…
En esos momentos sentimos un vacío dentro de nuestro pecho tan grande que da la sensación de que nos vamos a ahogar, que no podemos respirar, y se nos cruza por la mente el desolador pensamiento de que nunca más vamos a estar contentos, que nunca más vamos a volver a sonreír, que nunca más vamos a sentirnos felices...
Las lágrimas corren por nuestras mejillas sin cesar. La tristeza es tan honda que nos oprime el pecho y cierra nuestra garganta. No podemos comer y mucho menos dormir. Tomamos pastillas para lograr conciliar el sueño aunque sea por unas horas, pero en ellos aparece una y otra vez la persona perdida.
Cuando atravesamos un duelo, creo que es casi inevitable pensar cosas tales como: “Debería haberlo abrazado más”, “nunca le dije te quiero y, sin embargo, era una de las personas más importantes de mi vida”, “me arrepiento de no haber sido más cariñosa con él”, “nunca más voy a escuchar su voz, sentir sus manos…”. Una y otra vez vienen a nuestra mente momentos felices vividos con quien se nos fue y el corazón se nos oprime.
Pasa el tiempo y, de a poco, comenzamos a recordar a nuestro ser querido con menos tristeza, compartimos anécdotas con la gente que lo conoció, la congoja va dejando lugar a la alegría, y la presión en el pecho y el corazón va aminorando. También de a poco vamos recuperando los pedacitos de nuestra alma que habían quedado destrozados en el piso luego de la terrible pérdida.
Dicen que el tiempo lo cura todo. Yo no sé si puede curarse un corazón que se quedó sin un pedazo muy importante de él; sí puede remendarse y dejar una cicatriz grande, que por momentos vuelve a abrirse un poco.
Con el paso de los años, podemos decir que estamos “normales”, puesto que, a pesar de no terminar de superar y aceptar que esa persona ya no esté con nosotros, aprendemos a vivir sin ella y continuamos caminando por la vida… con nuestros corazones cojos.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario